Por favor, SGAE, denme alternativas

Mucho se ha hablado sobre la ley Sinde, #nolesvotes, SGAE, y derechos de autor. No voy a añadir nada nuevo al tema, ya que hay mucha gente más cualificada que yo para hablar sobre el tema.

Voy a hablar desde un punto de vista que creo que no se oye ante tanto ruido de ambas partes, y es el del consumidor de cultura y usuario de internet, y como dijo Alex de la Iglesia, los que somos sólo ciudadanos.

¿Industria o cultura?

Un ciudadano se despierta y lee estas declaraciones de Luis Cobos, y algo huele a chamusquina. Sin tener que ser un lumbreras uno se da cuenta que los «artistas» juegan mucho con la dualidad «cultura/industria». Para unas cosas somos industria, y para otras somos cultura. Somos industria y requerimos que no se distribuya nuestro producto o perdamos el control sobre él, pero luego queremos subvenciones (que no se dan tan a la ligera si eres una empresa privada o autónomo) porque somos cultura, derecho de todo ciudadano.
O mejor aun, creamos los incentivos para modernizar el sector, repartidos por el Ministerio de Cultura, de manera que al final no repercutirá en ninguna mejora, donde simplemente no se demuestran ni se obliga a demostrar unos resultados obtenidos, sino que sólo se justifican los gastos.

Al final, todo parece que se resume: un lobby con mucho peso en el gobierno de turno que obliga a hacer lo que les interesa, sin mirar a su alrededor para observar como evoluciona su medio.

Mi realidad, y la vuestra

Un ciudadano como yo, como casi todo el mundo que vive en este planeta, tiene un trabajo, que suele ser una industria en su aplicación más general del término de la palabra, y la verdad para ser sincero, me gusta que me paguen por él, y a poder ser, en su justa medida… bueno, incluso por encima de lo que uno se merece.
Cuando analizo como funciona mi rol dentro de este sistema capitalista, básicamente, todo puedo resumirlo en:

  • Realizo un trabajo, de ocho o más horas al día, y genero algo de valor. En caso, realizo tareas que dan lugar a valores intangibles, mucho más complicados gestionar y valorar.
  • Estos vienes, se enajenan de mí, y mi empresa revende a casi el doble de lo que vale a otros consumidores, para pagarme el sueldo, y otros gastos generales.
  • Con esto, todos ganan (unos más que otros), yo cobro mi sueldo, mi empresa tiene un margen de beneficio, y el cliente tiene un producto por un precio que había fijado previamente.
  • Y vuelta a empezar…

Si un artista entrara dentro de este circulo de creación de bienes, no habría problema: sois una industria, ajustaros a las normas que rigen este sistema. De hecho, opino firmemente que un artista, como trabajador, merece una gratificación monetaria, como los albañiles, los policías, etc… Y el «todo gratis» no es una opción válida. Pero claro, si los «artistas» no se saltaran dos fundamentos de este sistema:

  • Un artista, productora, editorial, etc… NO se quiere enajenar de su obra. Le pertenece más allá de la creación de su valor. Como casi todos los que generamos bienes intangibles, ponemos propiedad a algo que no se puede tener en las manos. ¿Tiene esto sentido?.
  • Jugar con la dualidad cultura/industria. ¿En que quedamos?.

Pero sigamos abstrayendo el problema. En el hipotético caso que haya un competidor que mejore el producto, y mi trabajo quede atrasado, simplemente me adapto, mejoro (aunque no necesariamente sea una mejora) y me adapto a las nuevas necesidades (reales o creadas).

Aplicado a la SGAE, AIE, o similares. Ellos tienen un modelo de negocio, y el cliente, observa otros modelos que están apareciendo, mucho más atractivo, y accesible (me encanta el ejemplo de Spotify). Pues bien, nuestros queridos «jefes» hacen lo siguiente:

  • Presionan al gobierno de turno, para lograr cambiar las leyes, quitar unos derechos a los ciudadanos y así obligar a mantener su modelo de negocio.
  • Aplicar todos los derechos adquiridos de manera brutal y déspota.
  • Criticar cualquier modelo que no sea el tuyo. Copyleft suele ser un buen saco de boxeo. Sólo hay que leer a Teddy Bautista.

Y lo peor de todo. El gobierno, actual y anteriores, han mimado esta forma de comportarse. Con un canon, que suena a chiste, permitiendo que una entidad privada (en mi barrio las solemos llamar empresas) recaude un impuesto y lo imponga de manera indiscriminada y sin distinción. Con una ministra del Cultura, que ha aportado poco a la cultura (por favor, mirar su curriculum, no os defraudará) pero que es del agrado de dicha organización y otras organizaciones satélites.

Total, un ciudadano se siente estafado y ultrajado. Ellos hacen lo que quieren, respaldados por una «legalidad» que cambia a su antojo y nosotros sólo tenemos que aflojar la pasta.

Adaptarse o morir

Vayamos al grano, querida SGAE. Adaptarse o morir. Ley universal no escrita, que ustedes parecen no querer acatar.

Pongamos un ejemplo. En la informática, un sector que evoluciona a un ritmo difícil de seguir, hay un ejemplo claro de lo que significa evolucionar. Al principio, los ordenadores incluían una disquetera, con lentos y ruidosos disquetes, que apenas tenían capacidad de almacenamiento. Muchas empresas se lanzaron a substituir este medio de almacenamiento, como por ejemplo, unidades «Jaz«, discos magnéticos, y entre ellos el CD que a la postre fue el gran ganador. Los creadores de las disqueteras no montaron un lobby, no obligaron al uso del disquete, ni tan siquiera se quejaron. Olvidaron aquella tecnología y se adaptaron.

Es cierto, que cuando se está en una situación tan privilegiada que puede estar los lobbies actuales del entretenimiento, es sencillo llegar a pensar que se puede obligar a involucionar a los clientes finales y mantener el producto tal y como lleva años funcionando, aunque el cliente ya no quiera tu producto (entonces son criminales o llevan parche en el ojo) y otros ya ofrezcan otros productos que gustan más (tratar de marginar, o ignorar). Aparte, para lograr mantener el negocio rentable, imponen un impuesto a todos los que usen algo que puede almacenar su producto… el suyo y cualquier otro producto, claro esta. O incluso cosas más ridículas se ven en sus paisanos de otros lugares.

¿Si en vez de ser la SGAE vendieran mesas, o disquetes, o estufas de carbón, que sería de ustedes?. Ya se lo digo yo. Habrían colgado el cartel de cerrado hace tiempo, pero claro, tener la inestimable ayuda de un gobierno que le ayuda a recaudar un impuesto a una entidad privada hace que se pueda mantener mucho el negocio.

Sólo quiero una solución

Ahora releyendo mi entrada, veo que es demasiado parcial, pero quiero reconducir esto. Hagamos borrón y cuenta nueva. Ustedes quieren un negocio, y yo quiero consumirlo sin miedos ni sentirme estafado. Sólo quiero una solución realista y ajustada a mis necesidades, ya que soy sin lugar a dudas, un cliente.

Resulta que ninguna de las leyes que ha fijado el gobierno, ni los ataques de la SGAE, ni los artistas llorando porque no pueden cambiar de Mercedes,… nada de eso me ha hecho dejar de bajar música salvo una cosa: Spotify. Y no soy el único que se ha dado cuenta de que estas herramientas son las que de verdad están funcionando (este artículo de Enric Corella es magnifico sobre este tema), por lo tanto fijémonos en estos modelos exitosos, y tratemos de hacer algo parecido, aplicado a España y que haga que todo el mundo se sienta feliz.

Resumiendo: No quiero hundir a la SGAE, no quiero que los artistas pierdan sus mansiones en Miami, no quiero destruir la industria del entretenimiento. Quiero que evolucione, como ha evolucionado todo a lo largo de los últimos años. Ya no quiero CDs, quiero streaming. Ya no tengo un video VHS al lado de mi televisión, tengo un ordenador. No hay vuelta atrás, y necesito que me deis una alternativa a lo que me ofrecéis… Recordar, soy vuestro cliente, y el cliente siempre tiene razón, ¿o no?

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Bloquear (o redirigir) Spotify mediante iptables

Spotify

Spotify

Spotify es cojonudo. Si, una revolución. Pero un dolor de cabeza para todos los administradores de redes que ven como poco a poco, Spotify se va comiendo ancho de banda. Y además con su crecimiento nos vemos en la tesitura de que todos los usuarios ya van abandonando el mp3 para ir poco a poco pasándose al streaming, lo que nos hace que nuestros firewall tengan tráfico extra.

No soy el primero que se ha tenido que pelear con el, de hecho ya he visto alguna pregunta para bloquear Spotify en firewalls corporativos.

La solución que proponen la mayoría es bloquear el login del programa, que intentan a una subred en particular como puedes leer en el blog de Fernando Luis aunque con una pequeña mejora respecto a lo que leéis en su blog, traducido a iptables, el comando mágico es:

iptables -I FORWARD -d 78.31.8.0/21 -j DROP

Pero si lo que quieres es dejar a la gente que disfrute de este gran programa, y tienes varias lineas de ADSL y quieres que salga por una linea en concreto, puedes intentar marcar los paquetes mediante marcas, para luego redirigir el trafico marcado. Doy por sentado que tienes algún tipo de script dentro de tu servidor que pone las políticas del firewall en marcha, por lo que no me voy a parar en explicarte como hacer un script que monte todo el tinglado de un enrutamiento en un firewall (como por ejemplo como modificar el fichero /etc/iproute2/rt_tables, que cuento que lo tendrás modificado).
Eso si, os dejo las lineas que os redirigirán todo el tráfico de Spotify por otro ADSL, en este caso ADSL2.

ip rule add fwmark 1 table ADSL2    # ADSL con poco trafico
ip route add default via 192.168.221.1 dev eth1 table ADSL2
iptables -A PREROUTING -t mangle -i eth0 -d 78.31.8.0/21 -j MARK --set-mark 1          # Login Spotify
iptables -A PREROUTING -t mangle -i eth0 -d 195.55.74.0/24 -j MARK --set-mark 1         # Streaming Spotify
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Spotify, ¿la revolución?

Antes de nada, dar las gracias a Juanrilla, por el chivatazo y a en el blog donde es colaborador: «Vinilo en blanco«, y su método de registro… ya me entenderéis si visitáis el blog.

Sin duda, Spofity, será la aplicación del 2009, lo será mientras sea gratis, claro.

Es programa, trata de ser una verdadera radio online a la carta, o música en streaming, o música online. Y sin duda da otra vuelta de tuerca al tema, que ya se había visto en Last.fm, goear, o en el mismo myspace.
Este software te trae la biblioteca online mas grande que se ha visto (legalmente) para oírlos online (no, lo siento, legalmente no podrás bajarte lo que oyes), con un potente buscador, que además tiene un sistema, a mi parecer, muy intuitivo para navegar por discos, y artistas, donde muestra su biografía en caso de existir en el sistema o de la Wikipedia.También incluye un sistema de «radios» online para que te ponga música aleatoria si no sabes exactamente que oír, simplemente indicándole las décadas de donde quieres oír la música (muy interesante) y el estilo musical.

Todo esto, gratis, salvo por algún anuncio de vez en cuando entre las canciones de 20 segundos. ¿Su modelo de negocio (típica pregunta de los gurus del 2.0)?, ni puta idea de como ganan pasta… aparte de los anuncios, ya que hay un servicio «premium» contratado por días o meses, que simplemente te quita los anuncios (que creo que casi nadie pagará por quitarlos hasta que no sean demasiado intrusivos).

Resulta curioso ver que han firmado un montón de acuerdos con grandes discográficas, y la lista impresiona. Obviamente en España y con la «banda» que hay por aquí dirigiendo los derechos de autor, ni de coña se podría ser. Aunque no todo podía ser tan bonito, y ya han anunciado en su blog que van a restringir ciertas canciones para que solo se puedan oir en ciertos paises, así que en breve veremos como esta biblioteca empieza ha hacerse mas pequeña… una pena.

Si quereis uniros y echar un vistazo al programa no lo dudeis y visitar el link de «Vinilo en blanco», donde os cuentan como hacerlo sin invitaciones ni leches.

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