De imagen a ICO con Paint.Net

Muchos ya conocemos este magnifico sustituto del clásico (e infravalorado) Paint de Windows, el Paint.NET.
Y todos los que tenemos que sufrir a diario los pequeños retoques de imágenes que aparecen en los “quehaceres” diarios de un programador, agradecemos su existencia y su sencillez.

Pero como siempre, me he encontrado un problema… no conoce el formato ICO, ni ofrece ningún soporte para este formato, que tanta falta hace en Windows. Por lo que, de serie, el programa no los puede editar, ni trasformar de un formato hacia el formato .ico.

Gracias a dios, la gente de Paint.NET, ofrece la posibilidad de desarrollar plugins sobre su programa y como no, un programador, relleno el hueco desarrollando un plugin.

Para poder usar el formato ICO hacemos lo siguiente:

Pantalla de exportación a ico/ani/cur

  1. Vamos a esta dirección y bajamos la dll (Icon/Cursor Format Support). Demos las gracias al autor, por tan maravilloso plugin.
  2. Metemos esta dll en el directorio “FileTypes” del directorio de instalación de Paint.NET.
  3. Ahora podemos exportar a .ico/.cur/.ani cualquier imagen, y crear ficheros con varias resoluciones (dentro de un fichero la imagen se guarda con varias resoluciones lo que lo hace aun más potente), mediante un sencillo menú.
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Por favor, SGAE, denme alternativas

Mucho se ha hablado sobre la ley Sinde, #nolesvotes, SGAE, y derechos de autor. No voy a añadir nada nuevo al tema, ya que hay mucha gente más cualificada que yo para hablar sobre el tema.

Voy a hablar desde un punto de vista que creo que no se oye ante tanto ruido de ambas partes, y es el del consumidor de cultura y usuario de internet, y como dijo Alex de la Iglesia, los que somos sólo ciudadanos.

¿Industria o cultura?

Un ciudadano se despierta y lee estas declaraciones de Luis Cobos, y algo huele a chamusquina. Sin tener que ser un lumbreras uno se da cuenta que los “artistas” juegan mucho con la dualidad “cultura/industria”. Para unas cosas somos industria, y para otras somos cultura. Somos industria y requerimos que no se distribuya nuestro producto o perdamos el control sobre él, pero luego queremos subvenciones (que no se dan tan a la ligera si eres una empresa privada o autónomo) porque somos cultura, derecho de todo ciudadano.
O mejor aun, creamos los incentivos para modernizar el sector, repartidos por el Ministerio de Cultura, de manera que al final no repercutirá en ninguna mejora, donde simplemente no se demuestran ni se obliga a demostrar unos resultados obtenidos, sino que sólo se justifican los gastos.

Al final, todo parece que se resume: un lobby con mucho peso en el gobierno de turno que obliga a hacer lo que les interesa, sin mirar a su alrededor para observar como evoluciona su medio.

Mi realidad, y la vuestra

Un ciudadano como yo, como casi todo el mundo que vive en este planeta, tiene un trabajo, que suele ser una industria en su aplicación más general del término de la palabra, y la verdad para ser sincero, me gusta que me paguen por él, y a poder ser, en su justa medida… bueno, incluso por encima de lo que uno se merece.
Cuando analizo como funciona mi rol dentro de este sistema capitalista, básicamente, todo puedo resumirlo en:

  • Realizo un trabajo, de ocho o más horas al día, y genero algo de valor. En caso, realizo tareas que dan lugar a valores intangibles, mucho más complicados gestionar y valorar.
  • Estos vienes, se enajenan de mí, y mi empresa revende a casi el doble de lo que vale a otros consumidores, para pagarme el sueldo, y otros gastos generales.
  • Con esto, todos ganan (unos más que otros), yo cobro mi sueldo, mi empresa tiene un margen de beneficio, y el cliente tiene un producto por un precio que había fijado previamente.
  • Y vuelta a empezar…

Si un artista entrara dentro de este circulo de creación de bienes, no habría problema: sois una industria, ajustaros a las normas que rigen este sistema. De hecho, opino firmemente que un artista, como trabajador, merece una gratificación monetaria, como los albañiles, los policías, etc… Y el “todo gratis” no es una opción válida. Pero claro, si los “artistas” no se saltaran dos fundamentos de este sistema:

  • Un artista, productora, editorial, etc… NO se quiere enajenar de su obra. Le pertenece más allá de la creación de su valor. Como casi todos los que generamos bienes intangibles, ponemos propiedad a algo que no se puede tener en las manos. ¿Tiene esto sentido?.
  • Jugar con la dualidad cultura/industria. ¿En que quedamos?.

Pero sigamos abstrayendo el problema. En el hipotético caso que haya un competidor que mejore el producto, y mi trabajo quede atrasado, simplemente me adapto, mejoro (aunque no necesariamente sea una mejora) y me adapto a las nuevas necesidades (reales o creadas).

Aplicado a la SGAE, AIE, o similares. Ellos tienen un modelo de negocio, y el cliente, observa otros modelos que están apareciendo, mucho más atractivo, y accesible (me encanta el ejemplo de Spotify). Pues bien, nuestros queridos “jefes” hacen lo siguiente:

  • Presionan al gobierno de turno, para lograr cambiar las leyes, quitar unos derechos a los ciudadanos y así obligar a mantener su modelo de negocio.
  • Aplicar todos los derechos adquiridos de manera brutal y déspota.
  • Criticar cualquier modelo que no sea el tuyo. Copyleft suele ser un buen saco de boxeo. Sólo hay que leer a Teddy Bautista.

Y lo peor de todo. El gobierno, actual y anteriores, han mimado esta forma de comportarse. Con un canon, que suena a chiste, permitiendo que una entidad privada (en mi barrio las solemos llamar empresas) recaude un impuesto y lo imponga de manera indiscriminada y sin distinción. Con una ministra del Cultura, que ha aportado poco a la cultura (por favor, mirar su curriculum, no os defraudará) pero que es del agrado de dicha organización y otras organizaciones satélites.

Total, un ciudadano se siente estafado y ultrajado. Ellos hacen lo que quieren, respaldados por una “legalidad” que cambia a su antojo y nosotros sólo tenemos que aflojar la pasta.

Adaptarse o morir

Vayamos al grano, querida SGAE. Adaptarse o morir. Ley universal no escrita, que ustedes parecen no querer acatar.

Pongamos un ejemplo. En la informática, un sector que evoluciona a un ritmo difícil de seguir, hay un ejemplo claro de lo que significa evolucionar. Al principio, los ordenadores incluían una disquetera, con lentos y ruidosos disquetes, que apenas tenían capacidad de almacenamiento. Muchas empresas se lanzaron a substituir este medio de almacenamiento, como por ejemplo, unidades “Jaz“, discos magnéticos, y entre ellos el CD que a la postre fue el gran ganador. Los creadores de las disqueteras no montaron un lobby, no obligaron al uso del disquete, ni tan siquiera se quejaron. Olvidaron aquella tecnología y se adaptaron.

Es cierto, que cuando se está en una situación tan privilegiada que puede estar los lobbies actuales del entretenimiento, es sencillo llegar a pensar que se puede obligar a involucionar a los clientes finales y mantener el producto tal y como lleva años funcionando, aunque el cliente ya no quiera tu producto (entonces son criminales o llevan parche en el ojo) y otros ya ofrezcan otros productos que gustan más (tratar de marginar, o ignorar). Aparte, para lograr mantener el negocio rentable, imponen un impuesto a todos los que usen algo que puede almacenar su producto… el suyo y cualquier otro producto, claro esta. O incluso cosas más ridículas se ven en sus paisanos de otros lugares.

¿Si en vez de ser la SGAE vendieran mesas, o disquetes, o estufas de carbón, que sería de ustedes?. Ya se lo digo yo. Habrían colgado el cartel de cerrado hace tiempo, pero claro, tener la inestimable ayuda de un gobierno que le ayuda a recaudar un impuesto a una entidad privada hace que se pueda mantener mucho el negocio.

Sólo quiero una solución

Ahora releyendo mi entrada, veo que es demasiado parcial, pero quiero reconducir esto. Hagamos borrón y cuenta nueva. Ustedes quieren un negocio, y yo quiero consumirlo sin miedos ni sentirme estafado. Sólo quiero una solución realista y ajustada a mis necesidades, ya que soy sin lugar a dudas, un cliente.

Resulta que ninguna de las leyes que ha fijado el gobierno, ni los ataques de la SGAE, ni los artistas llorando porque no pueden cambiar de Mercedes,… nada de eso me ha hecho dejar de bajar música salvo una cosa: Spotify. Y no soy el único que se ha dado cuenta de que estas herramientas son las que de verdad están funcionando (este artículo de Enric Corella es magnifico sobre este tema), por lo tanto fijémonos en estos modelos exitosos, y tratemos de hacer algo parecido, aplicado a España y que haga que todo el mundo se sienta feliz.

Resumiendo: No quiero hundir a la SGAE, no quiero que los artistas pierdan sus mansiones en Miami, no quiero destruir la industria del entretenimiento. Quiero que evolucione, como ha evolucionado todo a lo largo de los últimos años. Ya no quiero CDs, quiero streaming. Ya no tengo un video VHS al lado de mi televisión, tengo un ordenador. No hay vuelta atrás, y necesito que me deis una alternativa a lo que me ofrecéis… Recordar, soy vuestro cliente, y el cliente siempre tiene razón, ¿o no?

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